ESCUELA DE ANÁLISIS Y CREACIÓN

 

DIALOGANDO CON LA CULTURA

Formar estudiantes con capacidad de análisis y reflexión en los ámbitos de los medios audiovisuales, la literatura, el arte, la arquitectura y el diseño, a través de las ciencias del lenguaje, el psicoanálisis y la filosofía. Herramientas que le permitirán replantear y reestructurar el cotidiano enfrentamiento con la cultura actual, permeando áreas de interés común para el profesional y el público en general.

Ser una institución que no sólo transmita conocimientos que sirvan para el análisis, la reflexión y el debate, sino que acompañado de esto, el instituto se convierta en un referente de difusión cultural y un espacio para una práctica académica entre profesionales de distintos rubros.

¿Quién fue Roland Barthes?

Para muchos, Barthes es ante todo un estructuralista, quizás el estructuralista por excelencia, propugnador de un tratamiento científico y sistemático de los fenómenos culturales. Además de ser el impulsor más notable de la semiología, esbozó una “ciencia de la literatura”.

Para otros, Barthes representa no la ciencia sino el placer: los placeres de la lectura y el derecho del lector a leer de manera muy personal, por el placer que pueda obtener, cualquiera éste que sea. Contra una crítica centrada en los autores-interesada en desentrañar lo que el autor pensaba o lo que quiso decir-, Barthes se pone de parte del lector y favorece una literatura que dé al lector un papel activo y creativo.

Barthes también es famoso por ser partidario de lo que él llama “La Muerte del Autor”, la eliminación de esta figura del lugar central en los estudios literarios y el pensamiento crítico.”Sabemos ahora”, escribió en 1968, “que un texto no es una línea de palabras de las que se desprende un solo significado teológico (el mensaje de un Autor Dios), sino un espacio multidimensional en el que una diversidad de escrituras,ninguna de ellas la original, se mezclan y chocan entre sí”. Insistió, con cierto éxito, en que estudiásemos textos y no autores.

Cada vez que Barthes promovió los méritos de algún proyecto nuevo y ambicioso, rápidamente pasaba a otra cosa. Abandonando lo que había puesto en movimiento, con frecuencia se refería seca o despreciativamente a sus preocupaciones anteriores. Los más grandes admiradores de Barthes reconocen esto y tienden a alabar precisamente este deseo de cambio, esta renuencia a estar atado, y tratan a su obra no como análisis que se evalúan por sus contribuciones a nuestro entendimiento, sino como momentos de una aventura personal.

En febrero de 1980, al salir de un almuerzo, Barthes fue atropellado por un camión de lavandería mientras atravesaba la calle. Aún cuando se recuperó lo bastante para recibir visitas, murió cuatro semanas después. Su muerte vuelve aún más indescifrable su carrera. No fue la muerte trágica de un erudito interrumpido en medio de algún gran proyecto, y sin embargo no podríamos decir con seguridad que haya dejado lo mejor de su obra tras él.

Contacto

Nos encontramos a tus órdenes y nos encantaría escuchar de ti.

Queremos dialogar contigo.